lunes, 29 de junio de 2015

Leyenda del cabure

En Córdoba hay doa tipos de caburé. El Cabure chico o rey de los pajaritos (Glaucidium brasilianum) es un buho de apenas 17 cm y el Caburé Grande (Glacidium nana) que mide 20cm. Estos habitan bosques y zonas parquisadas.


                  Cabure Grande de frente
          Esta es la parte de atras de su cabeza con estas plumas que imitan ojos

Su leyenda:

 Se dice que a su llamado acuden todos los pájaros entre los que elige su víctima Esta triste fama del caburé ha servido para que la gente le atribuyera poderes desconocidos y utilice sus plumas como amuletos, para obtener suerte en el amor. Es creencia. que esos amuletos dan un poder irresistible a quien los lleva.





En esta larga guerra entre Dios y el Demonio que culminará en el Juicio Final, sucedió una vez que Tupang (Dios), creó un hermoso pájaro, Rey de los cantores. Lo hizo magnífico y de voz maravillosa, como sera que las demás aves, queriam alcanzar su voz.
Pronto el caburé difundió el sortilegio divino de su voz, hechizando con su canto a todos los habitantes de la selva que le rodeaban, embelesados, dominados por la magia de sus trinos.
Así fue el caburé en un principio y así le conocieron generaciones y generaciones de aves de la selva 
Pero el Rey de los cantores tenía un punto débil como todos. No debía ser sorprendido durante el sueño a solas. Pero una noche, por conjuro de los ángeles negros, el hermoso cantor se encontró solo en la espesura. Había desgarrado todo el día su voz, y fatigado, quedó dormido. Aprovechó Añang (diablo) esta ocasión única y le introdujo el maleficio.

Al día siguiente el caburé ya no era el mismo. Su voz había ido y su mansedumbre se había transformado en ansias incontenibles de crimen. Ya no cantó más para alegrar a las aves, sino para elegir su presa. Este cambio psicológico, trajo también lentamente su cambio físico. El caburé, pervertido, criminal, maldito, perdió sus hermosas formas tomando un aspecto vulgar. Pero las humildes avecitas de la selva, por efecto todavía de aquel influjo mágico que Tupag (Dios) le dió, acuden a su llamado fatal, donde pagan con la vida su devoción a la melodía y la bellez.
                             Fin

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